"Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime."- Bertolt Brecht.

martes, 27 de julio de 2010

TRES CAMBIOS DE ESPESOR"

En esta noche...
Dos lunas que son luciérnagas en tu pelo,
dos asteriscos lanudos, sin saber por qué
se agujerean en tres minutos...
Naciendo entre mis aristas, un sinnombre
manchado, recuerda lo imberbe de estos codos.

Hay tanta emoción en un suicidio,
tanta mitología incomprendida que pende,
no! Que se hamaca, se tuerce de forma violenta,
se estremece de años. Con caracoles en la saliva,
con genitales en las heridas polvorientas...

Hay tanto dilema en un suicidio,
tanta sangre en las valijas,
hay tantos gemidos sin que nadie abra la mandíbula.
Entre migajas de juguete (esas que caen del cielo,
PUN- TIA- GU- DAS)
estamos él, yo y... yo,
mordiéndonos las milhojas de
unTIEMPOamargoDEtantoMORIRsinDOLOR.


Basta, hasta acá me cansé de gritar.
Hasta acá sentí un cúmulo de tripas en los tres (quince) -veintiocho-
semicírculos de conciencia.

Tonks se quiere morir.
Anima le regala cincuenta cuchillos de testosterona,
ochenta molotovs de goma...
Ya no sé si se puede dejar de ser inmortal.
Hay algo intransmutable en mi sopa de espirales.


viernes, 23 de julio de 2010


Uñas que son semillas...
La Luna tiene costillas de alambre
que usa para estrangular lo redondo de mi cordura.
Ya no hay más grises.

Se evaporaron las arañas,
se dirigieron los extremos de las medias.
Ahora, solo sos vos. Y quizá yo.

jueves, 22 de julio de 2010

ESTRATEGIAS PARA LLOVER A CANTAROS.


Tres riffs cayendo boca abajo
por un diapasón mugriento de años.
Rodando sobre eso,
un par de ojos morados y blancos
que se escaparon de una renga estridencia...
El hocico redondo de Morgan
juguetea con los nervios
que cuelgan, cuelgan y cuelgan,
como lo hacían en las mazmorras.


Siento una dialéctica de cartón en el pecho,
y lo único agudo es el Placebo
que se disuelve en mis tobillos,
para engañarme las noblezas.

Toda la miseria huele a recién nacido,
ese olor dulce pero viciado
que produce arcadas, cuando no vómito.
Demasiado para la sombra de las montañas,
demasiado para la historia que no estoy contando.
Demasiado, con estas espuelas de licor,
con estas bombas de desesperación...




Con un pedazo de náufrago en los huesos,
me como las uñas hasta que llego
a las vértebras, y de ahí,
no hay vuelta...






martes, 20 de julio de 2010

Rape me... Rape me, Time.

ANTES.
Con los ojos todavía muy pegados,
con las nostalgias hasta el piso
y la almohada mutando bajo mi oreja.
Así, con fiebre en las axilas,
con mechones en las pupilas
los gritos que parten una garganta vienen volando
hasta mi cutis durmiente.

Mis pies aceitados corriendo más rápido
que la preocupación, mis manos todas calientes
yendo con desesperación hasta la cara morada de ella.
Y ese pedazo de animal, arrinconándola en las barras
de madera y cemento que no se caen de la puerta.
Todo era demasiado...


MIENTRAS.
Los paraísos rumbean a través de mi ventana,
se llevan el otoño, el invierno, y nunca florecen,
solo flotan. Flotan como sólo yo floto para mi gordita,
para ese pedacito de Paraíso que llora y llora
mientras se desgrana los traumas en el piso congelado.
Llora y llora mientras yo hundo algo más filoso que la palabra
y menos abstracto que un deseo. Llora mientras
de su polvo mágico se escapan las hadas, los príncipes,
los duendes de meteoro y las simples estrellas
que ella pretendía...
Llora mientras ese HIJO DE PUTA se va desvaneciendo
en mucho más que un infierno.

Se va, cayendo. Se va haciendo jabón. Se va desparramando
desde la mugre hasta la enfermedad.
Ya sin derechos, ya sin cenizas de algodón,
ya sin ser ni querer, se hizo nada.
Ella, que lloraba, se quedó sentada en su rincón,
con los ojos de Modigliani bien abiertos,
no sé si lo disfruta, o si se muerde las neuronas.


DESPUÉS.
Yo sé que ella no sabe que hacer.
Yo sé que ahora tiene miedo de no poder ser.
"Ojalá lo trituren las moscas" pensaba yo con un poco más
que un cuchillo demente y tres dientes en mi palma.
Ella seguía latiendo en silencio,
con los golpes creciéndole.
Y mi espalda se arremolinaba por dentro,
clavé el acero silbante en mi muslo,
y me tiré al lado suyo.
- "Te podes bañar en esta inmundicia si querés"
- "No quería esto. Solo te quería a vos. Solo vos y yo".
- "Pero yo hice mi ilíada para vos,
ahora solo puedo ser un Ícaro de cartón,
con alas de 30 centímetros y decepción."


Biografía de una revolucionaria vencida
por las ansias de amar.
Después de veinte minutos, llegó la Policía
y la sangre coagulada que pendía de sus piernas
no alcanzó para no abollarla en una mazmorra.

domingo, 18 de julio de 2010

MODI... ¿Nos morimos juntos?
I

Un cajón,
un cajón flotando en el río.
Un cajón de fama y madera
llenándose con la corriente.
Fuelles de cartón
revelados a lo que es y no es.
Los pies con raíces en el piso,
se levanta uno, y se apoya en la reja,
con la ayuda de las manos llenas de alcohol
se levanta el otro, y todo el cuerpo
hecha raíces en la reja...

Por abajo pasa el río,
se está llevando lo que me importa
y lo que no se si no me importa.
Lo veo pasando en ese cajón
todo en lo que creí,
todo por lo que le escupí a Picasso,
todo por lo que jugué y perdí.





II

Pinta para saltar sobre él,
porque las raíces se pueden romper de un tirón
y el cuerpo inclinado hacía la negrura
(casi dura) del río,
¿cuánto más pensás que puede durar?
Brazos abiertos, la noche de París
entrándote por los hombros,
por el cuello, por el hueco entre
la médula y el alma...
Y tu amigo enfermo, ese, que te parece
que estas dejando perecer entre cuatro cadenas,
ese al que se lo lastran las ratas
de manicomio.
Ese, que sólo te acompañó en lo náufrago
de la pintura que vos hacía mediocre.

Los principios que te cagaban de hambre,
la hija que era linda pero eso no alcanzaba,
la lluvia que hablaba pero te tajaba los pulmones,
el alcohol que no podías dejar de tragar
aunque él tampoco podía dejar de tragarte a vos,
la droga... La droga que te estampabas en la cara,
en los ganglios, en las costras.

Un cajón,
que es un ataúd.
MI ataúd.
Y el tuyo tambíen, Modi...
"Modi de cartón. Modi de papel,
Modi de sueño y alcohol... Modi para mí ♥"

martes, 13 de julio de 2010

BETO Y ALBERTO SE DESANGRAN

Una flatulencia muerde los costados del hueso,
hasta que truena en la miseria que dejamos morir a la hora de los medicamentos.
Se llama Beto, y su hermano Alberto.
Ambos fallecen, esgrimidos como argumentos de un apretón de dientes,
ambos tirados en el piso, rotos de tanta petulancia,
se dejan patear en el paso de las noches,
se dejan cortar, cojer, tragar. Se dejan evaporar...

Las monedas de chocolate y sus coberturas perecederas,
son imágenes podridas de rabia...
Hay convulsiones en mi tráquea revuelta,
y quizá sea por eso que este par de dedos no pueden
tragarse la maldita circunferencia de cacao,
deshacerla en la lengua, y dejarla pasar por la garganta:
en ella hay una agujero, muy mal cosido
por él escapan barriles enteros de cerveza,
y porciones completas de pizza filosófica.

Algo tan simple como una moneda de chocolate,
es el universo y un poco más
para un tracto digestivo tan desgarrado como el mío.

DADDY'S LITTLE GIRL AIN'T GIRL NO MORE... ♪♫



sábado, 10 de julio de 2010

MORGAN, mi gata

Las épocas en que Morgan se indigestó
con una simple mosquita de luz,
esas diminutas, que solo se mueven alrededor,
esas inútiles que son tan fáciles de estrujar entre las palmas.
Morgan, tan inútil, tan idiota, tan obesa,
se dejó violar por su instinto salvaje,
y se lanzó con sus garritas bobas al ataque.

Uno de esos bichos pelotudos,
posados con toda su magia alada
en la arista de un mueble.
Una imagen magnánima de terciopelo,
hasta que se acercaron las patas circulares
y el hocico alunarado de Morgan,
sus bigotes se adelantaron, sus orejas se atrasaron,
y con la torpeza profunda saltó
contra el borde puntiagudo,
abriéndose una calamidad en el cráneo.

Y ahí quedó. En el piso, maullando destartalada,
con cien gotas de sangre milimetradas,
las patas para arriba, la columna crujiendo,
y sus lunares, desvaneciéndose junto con su vida...




martes, 22 de junio de 2010

UNO MÁS.



Se llevaron de acá a una chiquita,
y no me devolvieron más que una mujer.
Curiosamente sus palabras miden lo mismo,
sus ojos son del mismo color,
lleva en los pies la misma complexia cansada,
y acuna entre sus brazos...
Algo distinto.

Entraron en mi atellier arremangado
de salvajismo externo,
y se llevaron el cuadro que más colgaba en época de casería.
Progenitores de cucarachas
abandonaron la forma combada de su espalda
y la hicieron reír con cosas tan cascarudas!



Ahora, mi muchachita tan redondita, de cachetes marmolados
es una mujer de treinta y pico de cultivos.

Ahora baila tango como una puta,
ahora levitan sus piernas,
ahora gime su piel por que la rocen,
ahora dá órdenes como si fuera una mujer,
y quizá más no sea que una nena
mal pintada por ella misma con el maquillaje
y los zapatos enormes de su madre...


lunes, 21 de junio de 2010

ESTRATEGIA.


Ahora que sé que no sé nada,
me entumezco entre las escamas frías de
tu mirada.
Sé que no sabés que sé,
y ¿no te parece eso mucho más onírico?
Me dan náuseas tantos labios
corriéndome la piel del lugar debido,
no quiero que dejen de entretenerme
todos los poros de esta extensión corpórea
a la que llamo "manía".

Creo que solo Dios sabe que intento, intento,
creo que intento y Dios cree que sé que creo
en todo aquello en lo que los demás
perdieron no menos de tres gramos de fé
y no más de ocho siglos de idolatría.
¿Qué le puedo decir?,
no quisieran mis rótulas ruidosas volver sobre el maíz.

Ya no sé qué seguir debajo de este verso,
verso tan vacío, tan único y mórbido,
llenado de recién nacidos, líquidos
y otras sustancias segregadas por mis anomalías.
Basta de ser, yo ya fuí,
ni pienso volver a deshacerme a través del calor corpóreo;
sólo si así pudiera volver a moverte
entre tantas arañitas de recovecos Seurat
y otras tantas de no más de cinco metros de terror...



Solo la omnipotencia sabe que te arrastro
porque te amo,
Mundo Puto.

domingo, 20 de junio de 2010

DIAFRAGMAS.

Dos diafragmas que se entreven por medio
de sus lánguidos pulmones,
y quizá otras veinte muestras de que pueden henchirse
de tanta mezcolanza musgosa
enamorada de las paredes carnosas...

De repente, el cuerpo exhala una bocanada
de algo más pesado que sangre y leche,
no sé qué es.
Sigue sin acabar el sueño mientras
una persona fluye entre las piernas acuosas
de estos muslos que alguna vez
levitaron en su promiscuidad.


Quizá haya una profundidad no menos derretida
que la que acontecen sus ojos disidentes;
toda muestra algodonada rueda por la piel materna
que después de todo, no va a tener una utilidad,
ni sus dedos de flor y sus cándidos pezones
tan oníricos como la criatura misma.

Al final, son dos diafragmas retorcidos en
la noche que no hace más que irse conmigo,
aunque la calidez de la mañana también deserte tras mis talones
convertidos en hojas de otoños y algunos pétalos roñosos
de varias estaciones atrás.
Solo mi saco hasta las rodillas se bambolea en la obscuridad
de la matina naciente tras mis cejas combadas
de tanta melancolía atrasada.


Imagen: Miguel Ruibal.

martes, 15 de junio de 2010

EL TANGO LOS MARTES...



Odio al tango solo los martes,
porque cabila en mis arañas
tanto que casi no puedo hacer equilibrio
en las escamas que habitan en los omóplatos masculinos.
Quizá no sirva ver que cuento con dos
extrañas perezas:
una la labia, otra
que se trata de desertar...

Los martes, acuño
una moneda que no es de emblema.
No sé por qué, pero anido orillas
en las membranas que hay en los tobillos;
por casualidad dejé caer un muslo,
y después, toda la entrepierna abierta
porque arrancándome los brazos
me sostiene mi compañero para nada inmaculado;
solo los talones me vibran después
de tantos azares compungidos.

Libran marionetas de entrepelo
que rozan así, histéricas, toda zona húmeda
aún cuando está hirviéndole lo que sea;
con un poco de transpiración ajena,
se extirpan el aliento a gemidos hipnotizados
por la única cadena acompasada del dos por cuatro
y un par de litros de quién sabe qué sustancia gelatinosa...

lunes, 14 de junio de 2010

PUNTOS BAILARINES.

Hay que saber morder donde sólo existe la anorexia,
que por más internada que esté,
no hay dolencias que superen las grietas.
Después de todo,
se desangran las muelas pervertidas
queriendo hacerse parte de la anatomía púbica,
la misma que arrasa con tanta indecencia
toda la menuda cintura puntiaguda de esta yagua blanda...

Ay, ahora que no podes gritar,
que los puntos se te retuercen y te bailan en los labios,
puedo decir contenta, con el suburbio henchido
que no existe dilema consonante.
Se arrugan entre molinos las amebas pobladoras
de tantas amarguras,
quizá no sean más que dobleces en el tiempo
para los que solo funcionan mezquindades.
No puedo evitar decir que no sé mezclar estas razones con leche.



El humo es líquido hasta las nervaduras,
y risueño hasta las pestañas.
Solo existe cuando los colores lo dan a luz,
y solo cuando se baña en gemidos
coloquiales e inmensos...
El humo es más que exhalar
discoyunturas.

Fotografía: Hector Fuentes (www.hectorfuentes.com.ar)

domingo, 6 de junio de 2010

MORDIENDO A LENNON...

Exhibo una limitada competencia
entre poder, rugir y decir;
dentro de todo eso, hay una parte que se deja moler
con los deshechos
desordenes que habitan en el rulo de mi codo.

Queriendo ser la Maga junto con Lennon,
molesto al ocho de diciembre soñando que me muevo
entre terroríficos muelles, aguzando la superficie
de toda la piel marchitada por el jengibre.




En un recóndito hoyo metido en el centro de una bodega,
no hay más que un pobre pantano
que solo grita las indecencias de un nombre que arrugó todas las miradas.
Hay cuchillazos leves, hay montañas impolutas,
hay moldes baratos y populares.
De todos los que existen,
solo se mueren terrestres,
estrépitos,
migas de pan de otros siglos,
y quizá, Nueva York siga llorando a un inglés pacifista
que yo terminé por llamar
mi escarabajo favorito.

No aguijoneé más mis cachetes con ellos,
solo dejé las canillas abiertas, y se deslizó la muerte pudorosa
(porque estaba desnuda)
entre mis poros arrancados a decepciones.
Talvez, ya no haya más gritos en esta caja...


lunes, 31 de mayo de 2010

XENOFOBIA RABIOSA.



Cargada de xenofobia al día,
me muerdo las costillas perrunas
a cinco minutos de encontrarme en lunes.

Tengo cuatro caninos agujereando mi cuello,
dos incisivos en la memoria,
y ocho muelas en marzo,
¡imaginate dónde tendré las encías!
Sí, acertaste, en Júpiter.

Para mí, las cosas TIENEN EL FINAL
en ese momento en que vomitan rastros de uñas;
esto es canibalismo kinético
demandando por ser palpable a la LUZ.

¡Basta mundo PUTO!
Si vuelvo a olerte con tanto ardor
vas a terminar en la misma hoguera lechosa
en la que acabó Magritte,
y de ahí, la materia no se forma de nuevo...

sábado, 29 de mayo de 2010

USTED, SEÑOR...


No vuelvas a poner una hombrera en mi tobillo.
Con rejas bajitas y una hiedra,
la hiedra llama mi atención
y es un sarpullido en el codo de un alma.

La PUTA madre le dije a mi cavidad craneana
moviendo mis raíces en el centro de la médula,
y mordí mis labios con lo que quedaba de astilla de huesos
hasta que ya no pude ver
porque los globos oculares rodaban por la mugre de las suelas chiclosas,
con las pelusas colgando del nervio...

Ahora, tengo que apoyar mis tímpanos estallados
en la clavícula de la almohada peluda;
ahora tengo que ver caer a la respiración desde el techo en adelante
hasta la caverna que está debajo de mis talones,
arados con barro y consignas de metal.

No pretendo ver más allá de la esquina que guardan las onomatopeyas,
sin ser quién roa las costras de la piel mugrienta.
Todo esto me lleva a verlo, a usted señor, de una manera urgente
tan represiva que no pueda siquiera el cartílago estirarse
a consumir esa mezcla rabiosa, ese aire pegajoso
que se ama en los pulmones y se aparea en sus paredes
y se ahoga en la tráquea, teniendo ni dos agujeritos para respirar.


martes, 25 de mayo de 2010


PARA LUCRAR.

En mi garganta proyectada, un virus se incuba.
Se acomoda, como si fuese dueño irretenible
de estas cuerdas absurdamente colocadas acá.
Se abstiene de desangrar mi voz taladrada
de su baba infecciosa,
cuando ya es inutil querer recuperar las fibras
de los lánguidos movimientos,
todas mis lineas kinéticas desaparecen
en una separación única de entre fosas
y avispones que recorren mi tracto digestivo
hasta acabar cocidas por el ácido mugriento
del entretejido carnoso, al que le decimos estómago.

Todo este menjunje de palabras que no
comunican nada
se sume así, hecho una bola inentendible,
en este par de manos que ya no dicen nada.
Y la mina esa que quería acabar,
acabó muerta de tanto pretender esperar.

Asique ya saben, la próxima vez que vean un virus de garganta,
haganle la cruz, griten
"yo te expulso, demonio",
y lavense las manos con agua, jabón
y la dignidad de un país hecho para lucrar.



NADA QUE VER.


Tomándome el pelo
como si este fuese
una extasiada copita de ron
que baila en aquella lengua dormida,
insuficiente para tante sangre caliente,
movida por fuerzas no naturales
de las que la experimentación
genética tal vez no tenga nada que ver...

Estas consumiendo todo el tiempo,
esas semillas violáceas
que cuelgan de tus dedos intermitentes,
cosa que deja en tu aliento,
en lo blanco de tus ojos, en tus nervios,
y en tus pensamientos críticos
mucho que desear,
pero de seguro, Monsanto y su laboratorio
no tuvieron nada que ver...

Se agita presurosa en tu cara nacarada,
en tu pecho atrevido, superior,
una especia de azúcar pastosa, negra,
desoxidante, y corrosiva
que hace que todos tus límites queden borrados
y la piel tan oscura como lo que ingerís
sea naturalmente pisoteable,
pero pongo las manos en el fuego
a que Coca- Cola no tuvo nada que ver...

Repuslivos ya de embriones,
exquisitos en derechos no nuestros,
sostenedores de idealos elitistas
y abandonadores, profanadores
del pueblo que nos parió,
y con análisis profundo entiendo
que el sistema capitalista no tiene nada que ver...

Gemimos todos juntos,
nos aullamos en los tímpanos mordidos,
nos reventamos desquiciados la capacidad
de escuchar, y jamás estamos oyendo.
Nos compenetramos en tragedias,
nos morimos en venganzas,
nos lamemos en cadáveres,
nos lanzamos bombas de algo más pesado que chocolate,
nos acariciamos las tumbas,
nos lloramos los nombres, las voces, los placeres,
nos pudrimos en cajas de concreto,
y unimos nuestra sangre espesa con la brea caliente.
Pero de seguro esos no somos humanos,
y los humanos no tenemos nada que ver...